La gastronomía
Mi experiencia con la movilidad Erasmus en Rodas fue muy curiosa. Digo curiosa porque la isla, por sí sola, tiene mucha personalidad, desde la gastronomía hasta los habitantes que viven en ella.
Empiezo por la comida: en todas las elaboraciones se utilizan muchas especias, y los Rodios (personas que viven en Rodas) tienen siempre en cuenta la canela.
La canela se encuentra en casi todos los tipos de guisos de carne, pollo, cordero…, lo que a mi paladar mediterráneo le costó un poco procesar. También es muy importante recordar que Grecia es considerada un país balcánico y no hace falta decirlo para notarlo.
Si la persona que lee este artículo algún día va a Grecia le aseguro que, si no fuera por el calor de cuarenta grados, se sentiría en un país de los Balcanes.
Los habitantes
Los habitantes de Rodas son un caso aparte. Podría escribir sobre ellos durante horas y horas…
Empiezo por lo más notable: son gente muy humilde y trabajadora. Como en todas las islas griegas, la economía de Rodas se centra casi exclusivamente en el turismo. Eso hace que todos los habitantes se vean obligados a trabajar en la hostelería durante el verano, ya que en invierno las oportunidades laborales son escasas.
Con sueldos bajos y falta de viviendas dignas, los Rodios hacen de todo para mantener la esperanza: desde fiestas del pueblo cada miércoles, hasta iglesias ortodoxas cada 10 km.
Temo decir que Rodas me recuerda a una España de los años 80 o 90 que yo nunca viví: teléfonos públicos en cada pueblo, tractores en la carretera, motoristas sin casco, niños pequeños haciendo vida por la calle y mucho más…
Tengo que resaltar que las carreteras de la isla —o mejor dicho, los conductores— no son muy prudentes en el tránsito. Querido lector, recomiendo siempre un poco de fe antes de subir a algún coche griego.
Conclusión
Los tres meses en Rodas fueron muy felices. A primera vista es un lugar muy diferente, pero si te esfuerzas en entenderlo, todo será más llevadero y, en algún momento, te sentirás parte del pueblo.
Es muy importante tener la mente y el paladar abiertos para poder comprender la dinámica de la isla. Y algo que no se puede olvidar de resaltar es la humildad que se debe tener hacia otras culturas y costumbres: si sabes que no eres mejor que nadie, seguramente aprenderás más de la experiencia.
Victoria Díaz Alves
Segundo de Superior, Dirección de Cocina



