Sortida de tutoria de 3r

SALIDA A SANT ANDREU

 

El pasado día 3 de octubre toda la ESO nos fuimos de excursión de tutoría. Primero fue a St. Ponç; segundo, a La Palma; tercero, a St. Andreu y cuarto, a Barcelona.  Para todos fue un día de descanso y diversión en contacto con la naturaleza.
Los de 3r salimos con ganas y entusiasmo de caminar y  disfrutar del día. Nos dirigimos a St. Mª de la Vall y luego a la hípica que se sitúa debajo de la urbanización. Íbamos a marcha normal: ni corriendo como queriendo ganar alguna carrera, ni lentamente a paso interminable. Para mí era mejor ir delante, ya que escuchabas los sonidos del silencio y las pequeñas explicaciones que te daba el guía. Como, por ejemplo, el nacimiento de un río (un manantial). Nacía de debajo de una roca cubierta de cemento por el cual salía un pequeño riachuelo diminuto. 
Caminamos y caminamos; el paisaje era espléndido. A mí, al menos, me gusta mucho más la montaña que la ciudad, ya que en los pueblos, no sé, hay más unión, te enteras más de lo que sucede, hay aire limpio… En cambio en la ciudad; vale que tienes las cosas más al lado: escuelas, tiendas, quioscos, bares, etc. No sé… ¿Qué pensáis vosotros? ¿Seré yo que he crecido en un pueblo?… Bueno, sigo con mi explicación.
El guía nos contó también que en algunas rocas se habían quedado marcadas las señales de los carros medievales. Es alucinante imaginarte que por ese mismo camino, cientos o tal vez miles de años, por ese mismo lugar han pasado diversas personas diferentes a ti; con diversos gustos, características, formas de pensar, de actuar… El Universo, el mundo todo  es tan grande, es fabuloso, es inmenso y ¡nosotros somos tan pequeños!
Hicimos una pequeña paradita en una urbanización, llamada  el Palet, la cual estaba mantenido por su asociación de vecinos, por lo que había que dejarlo bien limpio al acabar con nuestro segundo desayuno. Estuvimos conversando y algunos hasta nos pusimos también a jugar a cartas.
 
 
 
 
Reemprendimos la marcha, pasamos por el Gorc, que era alucinante y magnífico a la vez. Te quedabas boquiabierto y más cuando nos explicaron que desde allí se tiraba la gente al agua, ya que había unos 3 metros de profundidad desde la superficie del agua hasta el fondo del río. Era parecido a un parque acuático y hasta tenía un tobogán, eso sí, de roca. 
Íbamos haciéndonos fotos por todos lados y también a casi todas las cosas,  porque de verdad era precioso. Subimos por unas escaleras que nos condujeron al Pou de Glaç. Y de allí hasta divisar al Sr. Andreu.

 
Luego bajamos hasta el río Llobregat y, como somos adolescentes  y no nos podemos estar quietos, empezamos a tirar piedrecitas al río. Las frases más escuchadas eran: ¿A ver quién da más botes?, ¡Si llegas a tocar esa roca te doy 10€!, Venga, a ver quién llega más lejos.
 
Otros charlaban; hasta jugaron a Star Wars con unas cañas que se encontraron por ahí…Pero como todas las cosas, la excursión ya estaba a punto de finalizar. Solo quedaba subir al autobús y volver a nuestro instituto y a nuestra diaria rutina.
Pero siempre hay que pensar en positivo: No llores porque se ha terminado. Mejor sonríe porque te sucedió.
 
Paula Peirón Vázquez
3r d’ESO

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