MADRID 2018

MADRID’18

En esta entrada nos gustaría explicar el viaje a Madrid de los alumnos de primero de bachillerato. Somos Mar y Èlia y vamos a contaros lo que pasó entre el 16 y 20 de abril de 2018.

El día de la salida nos despertamos muy temprano y, a pesar de estar todavía medio dormidos, llegamos al bus eufóricos para empezar este gran viaje. Viajaríamos en un pequeño autobús, ya que éramos sólo 10 alumnos y 2 profesores. Nos dimos cuenta de que despertarse temprano no había servido de mucho, porque uno de nuestros compañeros llegaba tarde, como de costumbre. El viaje fue largo, y nos sobró tiempo para hablar, reír, leer, escuchar música… Al mediodía llegamos a Madrid, nos instalamos en el hotel y fuimos todos juntos al Parque del Retiro. Allí tuvimos tiempo libre: nosotras y dos amigos más comimos en la hierba y aprovechamos para visitar el Palacio de Cristal, que nos maravilló por su arquitectura y luminosidad. Nos volvimos a encontrar con todo el grupo delante del estanque y cruzando el parque nos dirigimos al Museo Reina Sofía.

Una vez dentro lo primero que visitamos fue “El Guernica”, que nos impresionó por sus dimensiones. Uno de nuestros compañeros había buscado información sobre el cuadro y nos expuso los detalles más interesantes de la obra. Fue muy divertido porque él llevaba un micrófono y nosotros auriculares, así que parecía un guía de verdad. De hecho, hubo gente que se nos aproximó para escuchar mejor. En el museo, también vimos obras de Salvador Dalí, de Solana, de Gargallo… Para salir utilizamos los ascensores transparentes, que nos sorprendieron e impresionaron mucho. Aquella noche cenamos en el Fresco, y después paseamos por Madrid siguiendo la ruta que hace Max Estrella en “Luces de Bohemia”. Aprovechamos para leer fragmentos de la obra de Valle-Inclán, que ya habíamos trabajado en clase. De esta manera vivimos en primera persona la famosa historia.

Al despertar todos sabíamos que nos esperaba un intenso día en Toledo. La jornada empezó con el desayuno en el hotel. La comida no era muy variada, pero nos adaptamos bien. Una vez terminamos, cogimos el bus para ir a Toledo. Primero visitamos la Catedral, donde apreciamos una maravillosa mezcla de estilos Románico, Gótico y Barroco que convivían en perfecta armonía. Lo que más recordamos es la impresionante Custodia, indiscutiblemente barroca, hecha de oro, plata y piedra preciosas. Aunque sentimos gran admiración por aquella enorme estructura, tenemos que decir que preferimos cosas menos exageradas. Resultó mucho más de nuestro agrado la Sinagoga “Santa María la Blanca”, que visitamos a continuación. Nos gustó su color blanco y su pureza y sencillez. Esta era el resultado de una

mezcla de cultura musulmana, cristiana y judía. Además, visitamos Santo Tomé y gracias a las explicaciones de los profesores entendimos mucho mejor el significado del cuadro “El entierro del Señor de Orgaz” de “El Greco”. Después tuvimos tiempo libre para comer. Escogimos un restaurante de tapas que tenía trabajadores muy simpáticos. También paseamos por las calles y, por casualidad, encontramos un lugar que tenía unas vistas muy bonitas sobre el río. Para finalizar el tiempo que pasamos en la ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, fuimos al monasterio San Juan de los Reyes. Nos llamó especialmente la atención el claustro: un lugar pacífico y acogedor. En una plaza que se encontraba justo al lado hicimos la representación del tratado del Lazarillo de Tormes que tiene lugar en Toledo. La verdad es que nos lo pasamos muy bien. Por la noche asistimos a la representación de la obra llamada “The Primitals”, que se representaba en el pequeño teatro “Alfil” que hay en el barrio de Malasaña. Era una obra alternativa, fuera de lo común. Combinaba comedia y canto a capela. Nos gustó mucho, la recomendamos porque realmente nos sorprendió a todos. Aquella noche llegamos al hotel muy tarde y muy cansadas pero contentas.

Al día siguiente continuamos visitando Madrid. Estuvimos en la plaza Santa Ana, pasamos por la calle Cervantes y entramos en la casa de Lope de Vega. La guía de este último lugar era muy simpática y el edificio era tan realista que nos permitió imaginar la vida del autor. En el patio de la casa leímos por parejas varios poemas de Lope de Vega. Fue una experiencia diferente y agradable. También vimos el mercado de San Miguel, que

nos fascinó. Por la tarde hicimos una visita al CSIC, donde pudimos ver de primera mano laboratorios donde algunos de los científicos nos enseñaron el lugar en el que hacían sus investigaciones. En especial nos gustó la cámara anecoica, una habitación construida para evitar el eco, con un diseño impresionante.

Más tarde fuimos a la Residencia de Estudiantes. En clase de literatura castellana nuestro profesor ya nos había hablado de su historia, lo que nos hizo más fácil seguir las explicaciones del guía, que era muy apasionado y nos transmitió su conocimiento. Aquella noche la teníamos libre, y la aprovechamos para ver el Madrid nocturno, muy diferente del de día.

El jueves por la mañana visitamos el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT). En la planta baja del edificio había varias salas que trataban temas diferentes entre sí pero igualmente interesantes. El segundo piso era una especie de Cosmocaixa: había muchos experimentos prácticos con la teoría correspondiente; resultó una visita muy interesante ya que son cosas que hemos estudiado en clase. Lo que más nos entusiasmó fue una tabla periódica gigante con los diferentes elementos en cubos. Después comimos en una brasería

de Madrid, un restaurante con un ambiente muy acogedor. Allí probamos por primera vez “vacío y entrañas”. Antes de irnos, nos invitaron a un chupito. A continuación visitamos el Museo del Prado, poniendo especial atención en Goya, Velázquez y el Bosco. Aquel día nos tocó exponer a nosotras, y nos gustó mucho desvelar los secretos de cada cuadro. En el tiempo libre que tuvimos antes de ver el Rey León, aprovechamos para comprar souvenirs. Tuvimos que correr porque Google Maps nos engañó, pero al final llegamos a tiempo a la obra. Esta nos fascinó, era realmente impactante porque además de teatro era un musical, y la escenografía estaba muy trabajada. Si viajáis a Madrid, esta obra es un must see.

El último día fuimos a Alcalá de Henares. Allí nos acompañó un guía simpatiquísimo y muy joven y además dominaba a la perfección su materia. Visitamos el corral de comedias de Zapateros, la Universidad (que fue lo que más nos gustó y dónde nos contó anécdotas muy divertidas), y la casa de Cervantes, que guardaba una estrecha relación con la de Lope de Vega, aunque esta presentaba algunas características muy singulares que la hacían muy interesante también. Comimos todos juntos en un restaurante muy bueno, y se hizo la hora de volver a casa. Llegamos tarde a Canet y en ese mismo momento nos dimos cuenta de que todo había pasado muy rápido.

¡Sin duda, lo volveríamos a repetir!

Èlia Serra y Mar Figuerola

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