El pasado martes 2 de abril se coló en las aulas de 1.º y 2.º de la ESO un anacrónico don Quijote de la Mancha. De camino a Barcelona, pasó por Alcover y pensó que quizá entre el alumnado del Instituto Fonts del Glorieta se hallaba su amada Dulcinea y su fiel escudero Sancho Panza. La aventura no pudo tener un final más dichoso, las risas y la ilusión de unos chicos que fueron encantados por las palabras de Miguel de Cervantes.


