Viatge a Praga de Final d’etapa de 4t d’ESO

Praga sigue preciosa, con un discreto barroco sobre el que se empinan bellas cúpulas de verde cobrizo. Restos de gótico renegrido nos trasportan a un lejano Medievo. La simplicidad y geometría soviética le da ese toque frío de órbita comunista casi en el olvido. El tiempo primaveral que nos acompañó cada día convirtió en agradables las numerosas caminatas.

Pasamos y pisamos barrio judío y barrio del Castillo; zona de Campa y Malá Strana; Iglesias de Tyn y San Vito; sinagogas Pinkas y Española y el celebérrimo puente de Carlos. Acudimos puntuales a las horas marcadas por el multifuncional Reloj Astronómico (en restauración). Subimos y bajamos Wenceslau infinidad de veces.

Los guías, alguno mejorable en su dicción, y el nuevo, casi insuperable. Los checos siguen, serios y fríos algunos, otros, imperturbables y descorteses. Nos tima algún taxista, navegamos por el río. Nos ligan nuestras chicas. Se enamoran otros cuantos.

¿Y los alumnos? siguen con sus intermitentes quejas, obedientes según su apetencia; autónomos para cambiarse de grupo a conveniencia; puntuales muchas veces; atentos en momentos puntuales; agradecidos y colaboradores algunos, críticos los menos. Cada uno como él es en modo comedido: Adolescentes en estado puro.

El colectivo de docentes hemos gestionado de manera óptima todo lo programado y de la mejor manera posible los contratiempos que han sido abundantes. Hemos compartido risas, tensiones y complicidades. Todos hemos hecho confortable un viaje de complicidad cuantiosa y convencidos de que…las personas no hacen los viajes son los viajes los que hacen a las personas.