El otro día, durante la clase de lengua castellana, trabajamos un poema y hubo una palabra que nos llamó la atención: MEMBRILLO…Nos preguntamos qué era el membrillo. Buscamos información y resulta que es el fruto del árbol del mismo nombre. ¡Qué nombre tan curioso!
La sorpresa fue mayor cuando relacionamos este fruto con el dulce de membrillo que aquí llamamos “codonyat”. Casualmente, Aritz nos dijo que su madre había hecho membrillo en casa y nos trajo para probarlo ¡Estaba buenísimo!


