Día 3
Suma y sigue.
Nos hemos levantado temprano para ir a andar por las montañas a primera hora de la mañana. A simple vista, no parece ser un plan muy agradable. Cuesta arriba, piedras, zonas sin Wi-Fi… Realmente no muy cautivador, pero si dejas de lado lo que piensas que encontrarás, para conectar con el medio ambiente, la naturaleza italiana y con las personas de otros países con las que aún no has tenido oportunidad de hablar, realmente es una experiencia emocionante.
Para empezar el día con energía, hemos desayunado mucho. En mi opinión, siempre hay mucha y muy buena comida en las colazziones. Siempre hay variedad y calidad. Debo decir que una de las cosas que más me ha sorprendido a lo largo de estos días, es la comida Italiana. Es magia! Todo siempre sabe increíblemente bien y aunque no me gusten desde toda la vida (por ejemplo) los tomates, aquí los he probado y son distintos.
Bueno, la verdad sea dicha, Giacomo e Ilenia (los dueños del Ostello casa bella donde nos estamos hospedando) hacen la comida con frutas y verduras de su propia cosecha, lo que mejora la calidad de la comida en un cien por cien.
Después de desayunar, hemos subido al autocar que nos ha llevado hasta la montaña. En el autocar la mayoría de la gente que iba con nosotros, estaba durmiendo. El sentimiento de cansancio pero de satisfacción por lo que haces, es impagable. Estar con otras personas, reír siempre y que a veces no entiendan lo que dices y tener que usar la imaginación para que lo hagan, sin miedo de hacer el ridículo. Ese sentimiento es mágico.
Empezamos a andar hasta llegar a una iglesia, muuuuy vieja, que había sido destruida, pero reconstruida después. Por dentro era increíble, era vieja y tenia pinturas pintadas en la pared directamente. Siempre me han cautivado las construcciones antiguas o monumentos que fueron construidos por una razón y no simplemente para embellecer la ciudad.
En el caso de esta iglesia, lo que más me ha cautivado era la forma de la increíble escalera (No muy alta) que, a pesar de los años, se mantiene imponentemente erguida con los símbolos que un día fueron tallados con tanta paciencia en ella.
A parte de la escalera, otra de las cosas que me ha asombrado, es el pedazo de madera que está entre dos columnas. Lorenzo nos ha dicho que esa es una de las pocas piezas reales que aún están intactas; a simple vista era un pedazo de madera consumido por el tiempo, pero en él, quedaban dibujos que un día resplandecieron y resaltaron por su belleza y once discos de oro en representación a los discípulos de Jesús. El disco de oro que falta para que cumplan los doce, nunca fue representado por motivos desconocidos.
Después de la iglesia, bajamos por un camino para ver un árbol milenario. Fue una experiencia gratificante poder abrazarlo, como un momento de paz en el que nada más importaba.
Tal vez lo que más me ha costado en todo el día, ha sido levantarme ya que el día anterior estuve hablando con algunos participantes del Erasmus hasta tarde de la noche y lo que más me gusta es que todo tiene un encanto especial, es como si las cosas aquí tuvieran vida y te transmitieran sus ganas de vivir.
En fin, ha sido mágico, pero estoy muy cansada y me voy a dormir. (:D)
Lecca Norcht


