Els alumnes de 2n de Batxillerat de l’INS Bisbe Berenguer, en la modalitat de Geografia, vam poder assistir a la conferència de Patricia Gualinga el dia 26 de novembre al CCCB: Defensar els drets de la selva, que ens va permetre prendre consciència de la realitat que viu l’Amazònia.
Patricia Gualinga és una activista climàtica i defensora dels drets de les dones i dels pobles indígenes de l’Amazones. Des de fa dècades, ha estat al capdavant de la lluita contra la destrucció de les seves terres i la vulneració dels drets humans, treballant com a líder del poble quítxua de Sarayaku, conegut com “el poble del migdia”. El nom d’aquesta comunitat prové d’una antiga profecia que prediu que Sarayaku serà un pilar en la defensa territorial, cultural i espiritual, un far de llum tan fort com el sol del migdia en el seu zenit. La seva és una de les veus més reconegudes a escala internacional per denunciar les conseqüències de l’extracció de petroli i la desforestació en un dels indrets més importants per al clima del planeta. Diplomada en drets humans, gestió ambiental i comunicació, Gualinga explica que la seva crida a lluitar li va arribar en forma de somni, en el moment en què la seva família i el seu poble es van veure amenaçats per l’arribada d’una petroliera. Va ser llavors quan va deixar la seva feina com a funcionària del Govern de l’Equador per “renéixer” i dedicar-se a temps complet a la lluita i resistència de Sarayaku.
L’any 2022 va rebre el prestigiós premi Olof Palme, que reconeix la seva dedicació a la defensa de la natura i dels drets dels pobles indígenes. També ha estat guardonada amb altres premis, com el premi Brote Activismo al Festival Internacional de Cinema Mediambiental de Canàries (FICMEC). Actualment, és presidenta de la Fundació TIAM, una organització de capacitació, recerca, assessoria i litigi en qüestions ambientals i de drets humans, i participa a la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM). Com altres activistes de les comunitats indígenes, Gualinga ha patit atacs i ha rebut amenaces de mort.
En aquesta entrevista ens va parlar de la kawsak sacha («selva viva») i la resistència del seu poble, que és un referent mundial en la defensa dels drets territorials i culturals indígenes.
En paraules de la mateixa Patricia Gualinga:
“Vengo de la Amazonía y se me ha pedido que hable sobre el buen vivir. Para los pueblos indígenas es nuestra filosofía de vida, pero, para tratar de explicarle a la sociedad occidental por qué no queremos industrias extractivas en nuestros territorios y por qué hay tantos pueblos indígenas en el mundo luchando para evitar no solo las violaciones a los derechos humanos, sino a la naturaleza y a la vida misma, hemos intentado a nuestra manera generar una conciencia. […] ¿Qué es el buen vivir para nosotros? Se confunde mucho con el bienestar material, con la acumulación de riqueza, con toda la fantasía superficial, aunque es algo distinto. Para nosotros, obviamente, es importante que el ser humano encuentre bienestar, tranquilidad y felicidad, pero por más que tenga acumulaciones materiales nunca lo va a lograr si no tiene el verdadero buen vivir, que es la conexión con la naturaleza y con la Madre Tierra. Muchos lo llamarán espiritual, pero el ser humano tenía esa conexión y en algún momento la perdió, se rompió y se sigue rompiendo. Lo que intento explicar es que el buen vivir está conectado con la Madre Tierra, con la naturaleza, y está continuamente en comunicación con ellas. Hay muchas enfermedades desconocidas que están apareciendo y se deben a la ruptura con todo esto. En cambio, nuestros gobiernos extractivos, los gobiernos latinoamericanos, tratan de convencernos de que nosotros somos pobres, de que necesitamos mucha infraestructura, tener una calidad de vida y aprender de la sociedad occidental.
— 5 Defensar els drets de la selva […] Les venimos a decir que, aunque no les estamos pidiendo que vivan como nosotros, hay un peligro inminente para la supervivencia del ser humano, y que no necesariamente la acumulación de riquezas genera felicidad y que los pueblos indígenas no tenemos ninguna pobreza. […] Alguna vez discutía con una persona que me decía: “Ustedes son pobres. Están sentados sobre la riqueza, no dejan explotar los recursos, son un impedimento para el desarrollo del país y son una piedra en el zapato”. Obviamente, con tantas acusaciones, nosotros tenemos que responder. Todo depende de cómo veas la pobreza. ¿Quién es más feliz, el indígena o el que vive en la gran ciudad, sobresaturado con que si no tiene casa, con pagar la renta, la luz, el teléfono, los impuestos y todo, y llega al final del mes totalmente exhausto? ¿En qué momento tiene la oportunidad de conectarse? ¿O el indígena que está en el Amazonas, en un territorio vasto, limpio, sin químicos o comiendo comida orgánica, cazando en el agua o en las montañas, recolectando frutos y al final del día duerme tranquilamente? O sea, ¿en qué medida nosotros estamos hablando de qué es el buen vivir? […] Hay que ser conscientes de que la energía que están utilizando muchas veces provoca violaciones a derechos humanos en territorios de pueblos originarios. Nosotros, por ejemplo, en el Ecuador, nos denominamos pueblos de origen. Estuvimos ahí desde antes de todo esto. Entonces, la discusión del buen vivir pasa netamente por la resistencia de los pueblos indígenas para que existan los bosques primarios.”

