Texto de David Munárriz Macías, de 3º ESO B
El pasado viernes día 26 de noviembre, las clases de tercero y cuarto de la ESO del instituto fuimos a ver una adaptación de la obra de teatro La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca, para hacer posteriormente un recorrido histórico por la ciudad de Tarragona y visitar el Anfiteatro y el Circo romano, dos de los puntos fuertes de todo el patrimonio romano de dicha ciudad. En principio parecía una excursión como otra cualquiera pero, como llevábamos más de dos años sin hacer ninguna, estábamos todos bastante emocionados.
Cuando bajamos del autobús, nos dirigimos todos al teatro porque la obra comenzaba en breve y, una vez llegamos allí respetando todas las medidas de seguridad, fuimos ocupando las butacas. Subió el telón y comenzó la obra. Se trataba de la historia de una viuda y sus tres hijas: Angustias, Martirio y Adela (Magdalena y Amelia no aparecen en la adaptación), y cómo la herencia familiar interviene en el compromiso de la hija mayor con el soltero de oro del pueblo: Pepe, el Romano.
Lo que no tuvo en cuenta la controladora madre eran los sentimientos que sus otras dos hijas tenían hacia Pepe. Porque este, aunque estaba comprometido con Angustias por interés, tenía relaciones secretas con Adela. A todo esto, hay que añadir que Martirio estaba locamente enamorada de él. Finalmente todo acabó en tragedia con la muerte de Adela y la huida de Pepe, por lo que la madre se quedó sola con sus dos hijas.
A pesar de que solo salieron cuatro actrices y casi siempre iban vestidas de negro, la obra fue muy amena porque actuaban muy bien y supieron conectar con el público, incluso uno de nosotros se atrevió a preguntarle el nombre a la actriz que interpretaba a Adela, lo que nos hizo reír mucho.
Cuando acabó la obra, el profesor José Antonio González nos dijo que nuestra siguiente parada sería el Balcón del Mediterráneo, allí aprovecharíamos para almorzar y descansar un poco antes de seguir con nuestro recorrido.
Primero visitamos el Anfiteatro, que es bastante impresionante porque está muy bien conservado y puedes imaginar cómo era en la época romana. Además José Antonio nos estuvo explicando las celebraciones y los actos que se realizaban allí, desde actos políticos, espectáculos con animales, gladiadores, etc.
Después nos dirigimos a visitar el Circo romano, subimos varios tramos de escaleras y los últimos nos permitieron tener unas vistas de Tarragona increíbles, donde se veía el anfiteatro y el mar al mismo tiempo. Vistas que los antiguos romanos también contemplaron y, según nos explicaron: cuanto más rico eras, mejores vistas tenías.
Una vez acabada la visita histórica, tuvimos tiempo libre en el Parc Central hasta la hora de vuelta. Allí cada uno aprovechó el tiempo como pudo, desde mirar escaparates hasta comprar chuches.
La verdad es que la semana no pudo acabar mejor, con un viernes de excursión y espectáculo teatral. Hacía días que nos disfrutábamos tanto de una salida en grupo.


