“Los niños nacen con asombro. El asombro es “no dar el mundo por supuesto”. Decía Tomás de Aquino que el asombro es “el deseo de conocer”. ¿Qué asombra? La belleza de la realidad. Los niños necesitan realidad para aprender, porque el cerebro humano está hecho para aprender en clave de realidad. Los niños, por ejemplo, aprenden a través de experiencias sensoriales concretas para comprender el mundo y comprenderse a sí mismos. De hecho, los últimos estudios en neurociencia nos confirman que la memoria semántica (de conocimientos conceptuales) y la memoria biográfica (de los acontecimientos vividos a través de las experiencias percibidas) todavía no están diferenciadas en la infancia. Esas dos memorias se diferenciarán poco a poco a lo largo de la adolescencia, hasta la edad adulta, lo que nos indica que los niños no aprenden las cosas a través de discursos, fichas o pantallas, sino que necesitan experiencias reales y relaciones interpersonales “en directo”. LA IMPORTANCIA DE EDUCAR EN EL ASOMBRO Y EN LA REALIDAD Por Catherine L’Ecuyer
EXPERIMENTEM de nou
Repetim la tinció de clavells per ascensió de la saba.
A Medi hem vist que les plantes absorbeixen l’aigua a través de les arrels i que aquesta va pujant per la tija fins arribar a les fulles.
En el primer experiment hem fet servir pintura i no ha funcionat. Aquest cop cada equip té colorant alimentari, pot amb aigua i un clavell.

