COMO UNA OLA

Esta es la historia de un fenómeno natural; la historia de una ola, una ola particular, cuya singularidad la hace única por la belleza que genera en su propagación infinita.

Las leyes de la física definen las olas como ondas que se desplazan a través de la superficie de mares, océanos, ríos, lagos, canales y otros cuerpos de agua.

Nuestra ola es una ola sobrenatural. Se originó hace 4 años en el encuentro casual de tres gotitas minúsculas. La primera llegó empujada por vientos huracanados de mares no muy lejanos y su magnetismo pronto determinaría la estructura molecular de nuestra onda. La segunda provenía de más lejos, había sido arrastrada por aguas fluviales pero pronto navegaría al ritmo de las aguas marinas. La tercera, con su espontaneidad característica, se incorporaría surfeando mareas y corrientes de aguas muy distintas para descubrir la inmensidad del océano.

Así fue como estas tres gotitas iniciaron el apasionante viaje que nos trae hoy aquí: construcción de esta gran ola que formamos todas y cada una de nosotras. El viaje ha sido intenso, hemos sorteado remolinos, hemos sido catapultadas por corrientes submarinas, siempre mecidas por un vaivén precioso.

Se trata de un vaivén con una componente vertical, de arriba abajo, y otra longitudinal, igual a la dirección de propagación de la onda; gotitas dispersas que han llegado arrastradas por mares, océanos, ríos y lagos diversos para formar una estructura común.

Lo que la ciencia no ha entendido aún es que la ola es una suma, una multitud, un cúmulo de gotitas ínfimas e invisibles que definen la dirección de este vaivén.

Las olas son procesos muy complejos, que sufren grandes transformaciones en su movimiento hacia la costa. A medida que las olas viajan de aguas profundas a aguas poco profundas, su forma cambia; la altura, la velocidad, la longitud se transforma.

Nos dice la física que cuando una ola se propaga en aguas profundas las moléculas de agua regresan casi al mismo sitio donde se encontraban inicialmente. Un casi que la mantiene suspendida en el tiempo.

Así que esta gotita minúscula, servidora, se dispone a perseguir nuevos vientos, pero tened la certeza de que seguirá vibrando en la órbita de esta poderosa ondulación oceánica. Porque si las olas tienen alma, es un alma colectiva, y esta gotita que hoy os habla y que se sabe suma de todas las gotitas del Rius seguirá nadando para replicar nuestro oleaje.

Mil gràcies per tant!

Barcelona. 18 de juny 2025

Dolors Ortega