¿Nos puedes explicar de qué va tu libro Bienalados?
El libro Bienalados es una novela que escribí sin intención de publicarla, simplemente como huida del aburrimiento. Escribir a veces es una huida. Narra la historia de una saga familiar. Vale que no hay nada más entretenido y a la vez más aburrido que una saga familiar, pero me zambullí en ello y explica a través de dos generaciones el devenir de esta familia.
Sé que es una novela muy coral y hay personajes muy fuertes como Zacarías, que es el patriarca. ¿Nos podría explicar cómo se crea un personaje para una novela?
Yo creo que el personaje se va creando, se va gestando, en un sentido, vas cogiéndolo de la nada, nada procede y tú vas escogiendo perfiles de las gentes que tú conoces. A veces, puedes inspirarte en una persona o componer un Frankenstein. Puedo coger tu físico, puedo coger tu carácter y el denominador común que es mi pluma y haces un conglomerado y una mezcla y el personaje se va conformando. Y es curioso que a veces quieres hacer andar un guion y ya está tan dibujado que se niega a hacer determinadas cosas por coherencia narrativa. Lo has dibujado, se parece tanto a un perfil que entonces se niega a hacer lo que tú quieres que haga. Soy el personaje y voy a hacer lo que yo quiera. Y se acaba así, pero yo te digo se va conformando él, se va gestando él mismo.
Supongo que habrá parte de ti en los personajes que has escrito en esta novela, porque hay un poeta, Leopoldo, y hay mujeres muy fuertes. No sé si tienen parte de ti las mujeres.
Sí, supongo que todos los personajes tienen algo de mí o algo de alguien que yo conozco, hasta el perro de mi familia sale, incluso tiene un capitulo. Yo estoy diseminada en todos los personajes, supongo que en el del perro también. Y en cuanto a Leopoldo, es con el que más me identifico.
Perdona, te has quitado la espinita de publicar la poesía con Leopoldo.
Sí y no, y aparte hay una forma buena de decir que lo aprovecho para escribir poesías y era una forma de desahogarme a ratitos, como hacer un Sudoku. La verdad es que aproveché el personaje de Leopoldo, que es probablemente el que más tiene de mí, porque escribí ciertas cosas familiares y lo aproveché y lo amorticé. Las poesías que tenía en el cajón, que son de estilo decimonónico, al personaje le van bien, porque suceden en la época de la segunda república. Pensé que le darían un poco de colorido y yo creo que cuadraban con el relato.
Como marcaste la novela en ese contexto histórico, ¿crees que ahora también pasan esas historias?
Lo importante de Bienalados para mí no era el contexto histórico. Tenía que marcar alguna época y por estética me gustaba la segunda república y la parte de la posguerra no es algo determinante. No es una novela histórica y lo que intento es hacer un cuento novelado, porque en un cuento, como en Blancanieves, no te planteas en qué momento histórico sucede la acción, lo importante es lo que cuenta la historia, la estética, los mensajes, pero no condicionado a la historia o un marco geográfico temporal. Quería contar la historia por eso.
De hecho, el pueblo no existe. ¿Cómo se te ocurrió esto?
No, no existe, porque precisamente quería huir de referentes, al condicionar el realismo mágico que me gusta.
Me ha fascinado eso de realismo mágico. Te lo he escuchado decir en otra entrevista y quería preguntarte qué es para ti el realismo mágico.
Es un género que yo conocí. Tuvo su boom en los años 60-70 con escritores latinoamericanos. La editora Carme Balsells lo trajo para España. Es la imaginación al poder, o sea, en el realismo mágico, si tú quieres que un personaje se vaya volando se va volando. Esto requiere que tenga su público, pero te da muchas posibilidades estéticas, poéticas y, sobre todo, te da algo que es libertad con la imaginación, las leyes físicas nos encorsetan. En cambio, con el realismo mágico, no tengo que encadenarme a ningún patrón ni a ninguna ley.
Un ejemplo claro sería Como agua para chocolate. No sé si te gusta esta novela.
Sí, de Laura Esquivel. Unos de mis grandes referentes es García Márquez. En la imagen de Cien años de soledad que era tan bella tan bella que un día se fue volando y me parece precioso.
Tú eres nacida en Tortosa. ¿Por qué te decidiste a escribir esta novela en castellano?
He escrito alguna cosita en catalán. También tengo en mente una participación en catalán ahora en breve, pero entiendo la lengua como un vehículo de comunicación. La historia que yo quería contar, la carretera de Bienalados, me salía en castellano. Estamos hablando de realismo mágico. Sí que es cierto que descubrí el realismo mágico de mano de un catalán, Pere Calders, pero a mí la historia se me venía en castellano. Me imagino que si supiese hablar y escribir en chino mandarín tendría otro vehículo para poder escribir. Para mí la lengua es un vehículo para escribir.
Sé que tienes escritas otras novelas. ¿Por qué decidiste publicar esta y no otra y por qué ahora?
La terminé en un subidón. Empecé a escribirla en Gandesa; escribí 50 o 60 páginas. Iba a trabajar a la notaría y me iba para casa y mi vida era eso, muy aburrida. Fue un vehículo para huir del aburrimiento. Puedes leer, es fantástico, es una ventana. Y escribir es hacer tu ventana a medida. Así me entretenía y pasaban las horas, en un pueblo que no tenía nada que hacer aparte de ir a trabajar. Luego me fui a Barcelona también a trabajar, pero mi vida social mejoró, conque menos horas para escribir y escribí otras historias. No obstante, al final volví a Bienalados porque la tenía aparcada. En dos meses la terminé, obsesiva y compulsivamente. Iba en ferrocarril para el trabajo y escribía con el móvil. Trozos se borraron en el trayecto Barcelona-Sant Cugat porque guardaba mal y por ahí en las vías estará algún capítulo.
¿Y por qué ahora? ¿Cuánto tiempo llevas escribiéndo?
Escribo desde pequeña. Tengo cuatro novelas en el cajón. Esta vino, se adelantó a las otras y me dijo quiero salir, quiero salir. Y salió. Un par de amigas la leían a la vez que la iba escribiendo, les iba repartiendo los capítulos, me animaron y busqué editorial.
¿Te costó mucho encontrarla?
También fue compulsivo. Empecé a escribir a editoriales pequeñas, muy pequeñas. Recibí ofertas de coedición o autoedición, pero la idea era que me publicaran. La terminé en enero y en febrero y marzo estuve buscando. Además la iba completando. Estaba terminado el esqueleto, pues le añadí capítulos y escenas y a finales de marzo (lo recuerdo porque era mi cumpleaños) recibí llamadas de Libros Indie (primero un email y luego una llamada), que es una editorial muy pequeña que apuesta por autores independientes y desconocidos.
El jueves 17 de octubre presentas en la Casa del Libro de Barcelona. ¿Qué se siente al presentar ahí viniendo de la quinta provincia?
Estar en la Casa del Libro ha sido un subidón. Soy de la quinta provincia y cuando subí a Barcelona a estudiar, fui al Passeig de Gràcia, que era como el paseo de las estrellas y ahora voy a presentar el libro ahí.
Antes de la Casa del Libro, hemos tenido el honor de que lo presentaras hoy en la biblioteca. ¿Cómo te has decidido de venir a Mas d’Enric?
Me lo sugirió Xavi (Xavi es un profesor de aquí de la escuela Pau Casals). Éramos compañeros cuando estudiábamos de jóvenes en la Inmaculada. Nos seguíamos por redes y vio que me estaba moviéndome con lo del libro, me sugirió venir y encantada de la vida.
¿Crees que puedes ser una serie de televisión, tu novela, en plan Nissaga de poder?
No es de este tipo de pasiones. Es una novela muy independiente, está fuera de toda moda, la escribí sin pensar publicarla. Por tanto, ni cánones ni modas. No le veo el formato televisivo.
Transcripción plasmada por El Belloto de la entrevista a Fàtima Beltran, escritora de Bienalados, realizada en la actividad de radio “Radioescena” en el CP Mas Enric.



