Después de unos instantes de reflexión, empezó a teclear con dos dedos.
Apreciados Señores:
Un principio clássica. Bien.
Soy una lectora entusiasta de su revista y les agredecería mucho que incluyesen en su sección “De corazón a Corazón” el siguiente anuncio:
– Veamos. dijo él en voz alta. Había llegado a la parte más delicada de la peripecia. Superando un instante de duda, sonrió y siguió escribiendo.
Chica muy solitaria necesita desesperadamente amigos.
Subrayó la palabra desesperadamente. Se rascó la cabeza. Ahora venía la pincelada genial.
De preferencia, guapitos de cara. (Extraido de la contraportada)


