{"id":8154,"date":"2020-12-02T20:35:51","date_gmt":"2020-12-02T19:35:51","guid":{"rendered":"http:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/?p=8154"},"modified":"2020-12-02T20:36:55","modified_gmt":"2020-12-02T19:36:55","slug":"nadie-puede-enganar-a-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/alumnes\/la-hora-del-cuento\/nadie-puede-enganar-a-la-muerte\/","title":{"rendered":"Nadie puede enga\u00f1ar a la muerte"},"content":{"rendered":"<p>Este cuento ha llegado a nosotros a trav\u00e9s de los Hermanos Grimm, dos fil\u00f3logos alemanes que estudiaron la lengua alemana a trav\u00e9s de los cuentos populares. Gracias a ellos conocemos cuentos como \u201cHansel y Gretel\u201d, \u201cBlancanieves\u201d, \u201cLa Cenicienta\u201d, \u201cLa Bella Durmiente\u201d, \u201cPulgarcito\u201d, \u201cJuan Sin Miedo\u201d o \u201cLos m\u00fasicos de Bremen\u201d.<br \/>\n\u201cEl m\u00e9dico y la muerte\u201d presenta a la Muerte como protectora de su ahijado a quien convierte en m\u00e9dico famoso, aunque tampoco \u00e9l podr\u00e1 evitar el postrer y mortal abrazo de su madrina, en realidad, como todos nosotros: Nadie puede enga\u00f1ar a la muerte.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/12\/la-muerte.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-8155 size-full\" src=\"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/12\/la-muerte.jpg\" alt=\"\" width=\"464\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/12\/la-muerte.jpg 464w, https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/12\/la-muerte-232x300.jpg 232w\" sizes=\"auto, (max-width: 464px) 100vw, 464px\" \/><\/a><strong>EL M\u00c9DICO Y LA MUERTE<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Hace mucho, mucho tiempo, tanto tiempo que ya casi nadie se acuerda, hab\u00eda una vez un pobre sastre que apenas pod\u00eda alimentar a sus doce hijos. Cuando naci\u00f3 el hijo trece el hombre, angustiado, sali\u00f3 corriendo a un camino cercano decidido a encontrar a alguien que aceptara ser padrino del ni\u00f1o. El sastre sab\u00eda que era la \u00fanica manera para mantener a su reci\u00e9n nacido.<\/em><br \/>\n<em>El primero que pas\u00f3 fue Dios, pero el sastre lo rechaz\u00f3. \u201cDios da a los ricos y quita a los pobres. Esperar\u00e9 a que venga otro\u201d. El segundo fue el diablo, pero el sastre lo rechaz\u00f3 tambi\u00e9n. \u201c\u00c9l miente y enga\u00f1a a los hombres buenos y conduce por el mal camino. Esperar\u00e9 a otro\u201d. El tercero en pasar por el camino fue la muerte, a quien el sastre consider\u00f3 con atenci\u00f3n. \u201cLa muerte trata a todos los hombres por igual, sean ricos o pobres. A ella le har\u00e9 mi solicitud\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>La muerte nunca antes hab\u00eda recibido una petici\u00f3n as\u00ed, pero la acept\u00f3 de inmediato. \u201cA tu hijo no le faltar\u00e1 nada\u201d, dijo, \u201cporque yo soy una amiga poderosa\u201d. Pasaron los a\u00f1os y la muerte cumpli\u00f3 su palabra. El ni\u00f1o y su familia vivieron sin carencias. Cuando el ni\u00f1o finalmente alcanz\u00f3 la mayor\u00eda de edad, la muerte apareci\u00f3 ante \u00e9l. \u201cEs tiempo de establecerte en el mundo. T\u00fa ser\u00e1s un gran m\u00e9dico. Toma esta hierba m\u00e1gica, el remedio para cualquier enfermedad en esta tierra. B\u00fascame cuando te llamen a la cama de un paciente. Si me ves a la cabeza de la persona, dales una infusi\u00f3n de la hierba y tu paciente estar\u00e1 bien. Pero si me ves a sus pies, sabr\u00e1s que es su hora de morir. Tus diagn\u00f3sticos ser\u00e1n siempre acertados y ser\u00e1s famoso en todo el mundo\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed fue. El joven se convirti\u00f3 en el m\u00e9dico m\u00e1s famoso de su tiempo y su fama se extendi\u00f3 por todas partes, hasta llegar a o\u00eddos del rey. Su Alteza estaba acostado en su cama de oro y llam\u00f3 al hijo del sastre. Pero cuando el joven m\u00e9dico lleg\u00f3, en el dormitorio exquisitamente decorado vio que el rey estaba muy grave y que la muerte estaba a sus pies. El rey era muy querido y el joven deseaba curarlo de todo coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>R\u00e1pidamente, el m\u00e9dico instruy\u00f3 a los asistentes de la corte a que giraran la cama, para despu\u00e9s restaurar la salud del rey con una infusi\u00f3n de la hierba m\u00e1gica. La muerte no estaba satisfecha. Movi\u00f3 sus dedos largos y huesudos y, se\u00f1alando a su ahijado, le dijo: \u201cNunca deber\u00e1s enga\u00f1arme otra vez. Si lo haces sufrir\u00e1s las consecuencias\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>El joven m\u00e9dico tom\u00f3 esta advertencia en serio y no desobedeci\u00f3 a su madrina otra vez, hasta que la hija del rey cay\u00f3 enferma y \u00e9l fue llamado de vuelta al palacio. Era hija \u00fanica del buen rey. El padre estaba desesperado por verla as\u00ed. \u201cSalva su vida\u201d, le pidi\u00f3 el rey, te dar\u00e9 su mano en matrimonio\u201d. El doctor fue a la alcoba de la hermosa doncella donde esperaba la muerte. Se coloc\u00f3 a los pies de la cama de la princesa, listo para llev\u00e1rsela. \u201cNo me desobedezcas otra vez\u201d, advirti\u00f3 la madrina, pero el doctor ya se sent\u00eda enamorado. Orden\u00f3 que la cama de la princesa fuera girada, antes de darle la infusi\u00f3n a base de hierbas.<\/em><\/p>\n<p><em>La princesa se cur\u00f3 de inmediato, pero la muerte extendi\u00f3 su mano fr\u00eda y blanca y sujet\u00f3 del brazo a su ahijado, anunci\u00e1ndole: \u201cIr\u00e1s conmigo en su lugar\u201d. Llev\u00f3 al joven m\u00e9dico a una cueva, donde hab\u00eda nichos en las paredes con millones de velas. \u201cAqu\u00ed\u201d, dijo, \u201cest\u00e1n las velas encendidas de todas las vida sobre la tierra. Cada vez que una vela se extingue y se apaga, una vida se termina. Esta es la tuya\u201d. La muerte le ense\u00f1\u00f3 una vela que ard\u00eda casi al punto de ser solo una gota de cera. \u201cPor favor\u201d, rog\u00f3 el ahijado, \u201cdurante muchos a\u00f1os fui tu fiel servidor. Por favor, madrina Muerte, \u00bfno puedes encender una vela nueva para m\u00ed?\u201d La muerte lo mir\u00f3 sin piedad. La vela chisporrote\u00f3 y se apag\u00f3, y el joven doctor cay\u00f3 muerto.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl m\u00e9dico y la muerte\u201d presenta a la Muerte como protectora de su ahijado a quien convierte en m\u00e9dico famoso, aunque tampoco \u00e9l podr\u00e1 evitar el postrer y mortal abrazo de su madrina, en realidad, como todos nosotros: Nadie puede enga\u00f1ar a la muerte.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":8155,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[322],"tags":[323],"class_list":["post-8154","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-hora-del-cuento","tag-contes"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8154"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8154\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8157,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8154\/revisions\/8157"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}