{"id":7174,"date":"2020-03-17T17:43:04","date_gmt":"2020-03-17T16:43:04","guid":{"rendered":"http:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/?p=7174"},"modified":"2020-03-18T15:13:05","modified_gmt":"2020-03-18T14:13:05","slug":"un-maestro-trabaja-para-la-eternidad-nunca-sabra-hasta-donde-llegara-su-influencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/eso\/eso-1\/un-maestro-trabaja-para-la-eternidad-nunca-sabra-hasta-donde-llegara-su-influencia\/","title":{"rendered":"UN MAESTRO TRABAJA PARA LA ETERNIDAD: NUNCA SABR\u00c1 HASTA D\u00d3NDE LLEGAR\u00c1 SU INFLUENCIA"},"content":{"rendered":"<p>H. Adams, el autor de esta frase, sab\u00eda bien el valor de un maestro: su sabidur\u00eda se transmite generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El rey de este cuento conoci\u00f3 a un gran maestro y tambi\u00e9n se dio cuenta de su inmenso valor.<\/p>\n<p>\u00bfLeemos el cuento?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>LAS MANZANAS GIGANTES. <\/em><\/strong><em>Cuento de la tradici\u00f3n suf\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/03\/manzanas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7190 alignleft\" src=\"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/03\/manzanas-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/03\/manzanas-300x225.jpg 300w, https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/03\/manzanas-200x150.jpg 200w, https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-content\/uploads\/usu1174\/2020\/03\/manzanas.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hace mucho, mucho tiempo, tanto tiempo que ya casi nadie se acuerda, hab\u00eda una vez un gran rey, riqu\u00edsimo y soberano de millares de s\u00fabditos, que conoci\u00f3 a un ilustre sabio derviche que viv\u00eda aislado de las cosas de este mundo y llevaba una vida extremadamente modesta. Lo consult\u00f3 para aclararse respecto a algunas dif\u00edciles cuestiones de estado, referentes sobre todo a la justicia, pues la fama de aquel hombre era muy grande en esos aspectos.<\/em><\/p>\n<p><em>Fueron tan acertados los consejos del sabio que el rey le pidi\u00f3 que se quedara a vivir con \u00e9l en palacio. El sabio acept\u00f3, aunque con dos condiciones: que se le permitiera seguir con su vida humilde y que fuera libre de abandonar el lugar cuando quisiera y por el tiempo que quisiera.<\/em><\/p>\n<p><em>El rey acept\u00f3, confiado en que los\u00a0 lujos de su corte atrapar\u00edan para siempre al otro y as\u00ed, Su Majestad se encumbrar\u00eda hasta los cielos gracias a los consejos de un hombre tan docto.<\/em><\/p>\n<p><em>Tres a\u00f1os pas\u00f3 el sabio en palacio. Durante ellos no hizo sino perfeccionar la pol\u00edtica del estado y hacer que tanto el monarca y su corte como sus s\u00fabditos y esclavos fueran m\u00e1s buenos y m\u00e1s justos. Pero pasado ese tiempo, un d\u00eda se dirigi\u00f3 al rey y le dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>-Ahora debo continuar mi camino. He de llegar a un lugar que est\u00e1 muy lejos de aqu\u00ed y prescindir de todo trato innecesario con los humanos para dedicarme a transmitir la sabidur\u00eda a los j\u00f3venes.<\/em><\/p>\n<p><em>-Pero \u00bfes que tienes alguna queja de m\u00ed? \u2013le respondi\u00f3 el rey, intentando retenerlo.<\/em><\/p>\n<p><em>-No, debes creer en lo que te he dicho: debo marchar lejos y transmitir la sabidur\u00eda a los j\u00f3venes.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 har\u00e1s entonces cuando recuerdes mi corte? \u2013pregunt\u00f3 el soberano, sinti\u00e9ndose ganar por la tristeza que le produc\u00eda aquella partida inminente.<\/em><\/p>\n<p><em>-Pensar\u00e9 en la justicia.<\/em><\/p>\n<p><em>-Bueno, no me queda m\u00e1s que darte un abrazo y desearte que todo est\u00e9 de tu parte \u2013contest\u00f3 el rey-. No obstante, quiero saber si alg\u00fan d\u00eda podr\u00e9 tener noticias de ti.<\/em><\/p>\n<p><em>-S\u00ed que podr\u00e1s \u2013repuso el consejero, al tiempo que le tend\u00eda un sobre lacrado-. Con el correr de los a\u00f1os, alguien se presentar\u00e1 ante ti para obsequiarte con frutas. Te dejo este sobre: contiene una carta que has de abrir en cuanto ese hombre aparezca. Me has de jurar que no lo abrir\u00e1s antes de tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>-Lo juro- declar\u00f3 el rey solemnemente.<\/em><\/p>\n<p><em>El sabio emprendi\u00f3 su camino y al cabo de un tiempo lleg\u00f3 a su destino. Cerca de un poblado levant\u00f3 una peque\u00f1a choza con lo imprescindible para protegerlo de las inclemencias de la naturaleza, y no pas\u00f3 mucho tiempo para que se viera rodeado de j\u00f3venes disc\u00edpulos, que ven\u00edan a o\u00edr sus palabras colmadas de sabidur\u00eda y tolerancia hacia todos los hombres, sea cual fuere su condici\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Viv\u00eda en la aldea cercana, sin embargo, un hombre malo. Al ver que el derviche estaba siempre rodeado de muchachos que le escuchaban, pens\u00f3: \u201cEse viejo loco ha de tener mucho dinero, pues debe cobrarles muy bien a esos papanatas que tanto lo admiran. Lo matar\u00e9 y me quedar\u00e9 con toda su fortuna.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed hizo. Se dirigi\u00f3 a la choza por la noche y, una vez all\u00ed, le cort\u00f3 la cabeza al sabio mientras dorm\u00eda. De inmediato se puso a buscar la incalculable fortuna con que so\u00f1aba, pero no encontr\u00f3 nada por ning\u00fan rinc\u00f3n de la casucha. Lo \u00fanico que hall\u00f3 fue un sobre en el que se le\u00eda: \u201cSemillas de manzanas gigantes.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>M\u00e1s que nada por despecho, lo guard\u00f3 entre sus ropas y se march\u00f3 de all\u00ed, furioso porque sus grandes sue\u00f1os de fortuna hab\u00edan desaparecido.<\/em><\/p>\n<p><em>El hombre ten\u00eda un peque\u00f1o huerto y all\u00ed, sin darle demasiada importancia, sembr\u00f3 las semillas que el sobre conten\u00eda. No tardaron en crecer cuatro manzanos enormes que, cuando lleg\u00f3 la hora de dar fruto, le ofrecieron unas frutas brillantes y tan grandes que una sola hab\u00eda que sostenerla con las dos manos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c\u00a1Vaya con el viejo sabio! \u2013se dijo aquel miserable-. Es verdad que escond\u00eda una fortuna, y \u00a1qu\u00e9 fortuna! Recoger\u00e9 las manzanas y las llevar\u00e9 al mercado. Me pagar\u00e1n mucho por ellas\u201d. Pero de inmediato crey\u00f3 tener una idea mejor: \u201cTendr\u00e9 que hacer un largo viaje, pero se las ofrecer\u00e9 como obsequio al mism\u00edsimo rey. Seguro que me dar\u00e1 una gran recompensa. De algo me habr\u00e1 valido matar a ese viejo presumido.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Se puso en camino montado en una carreta tirada por bueyes, pues de otro modo no hubiera podido con el peso de los frutos que llevaba. Tres d\u00edas y tres noches dur\u00f3 el viaje, hasta que lleg\u00f3 a la ciudad real.<\/em><\/p>\n<p><em>-Quiero una audiencia con el rey, pues traigo para regalarle unas frutas fabulosas que lo dejar\u00e1n maravillado. Seguro que nunca ha visto ni ver\u00e1 en el mundo otras iguales \u2013dijo a los guardianes del palacio.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando el rey escuch\u00f3 que alguien quer\u00eda verlo para ofrecerle fruta, record\u00f3 la carta de su a\u00f1orado consejero.<\/em><\/p>\n<p><em>-Decidle que pase, que lo espero desde hace mucho tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>El asesino se asombr\u00f3 de la respuesta, pero pronto dej\u00f3 de pensar en ella y se adentr\u00f3 muy ufano por los aposentos reales hasta llegar a la sala del trono.<\/em><\/p>\n<p><em>All\u00ed, tras la rigurosa ceremonia del saludo, mostr\u00f3 una de las manzanas que hab\u00eda tra\u00eddo. Por un momento el monarca olvid\u00f3 a su antiguo consejero. \u00a1Qu\u00e9 deslumbrantes eran aquellas manzanas cosechadas con sangre!<\/em><\/p>\n<p><em>Pero no tard\u00f3 en recordar al amigo y orden\u00f3 a un sirviente que le trajera la carta del sabio derviche, indic\u00e1ndole con precisi\u00f3n el escondrijo en el que desde tantos a\u00f1os atr\u00e1s la ocultaba.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando tuvo el sobre en sus manos, rompi\u00f3 el lacre. Dentro hab\u00eda una nota.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEste hombre que os ofrece unas manzanas gigantes no es otro que mi asesino. Solo quiero que se haga justicia\u201d, dec\u00eda el papel.<\/em><\/p>\n<p><em>El rey estuvo dudando. \u00bfCu\u00e1l era el castigo justo para alguien que hab\u00eda matado a un gran consejero y, sobre todo, un gran maestro? Con su asesinato, cientos de j\u00f3venes hab\u00edan dejado de aprender sus ense\u00f1anzas. La muerte era demasiado f\u00e1cil. No. Lo llevar\u00eda a una c\u00e1rcel especial, unas mazmorras subterr\u00e1neas cuyo conocimiento solo sab\u00eda \u00e9l y el sumo sacerdote. Unas mazmorras especiales, donde quien entraba no mor\u00eda jam\u00e1s y ten\u00eda un castigo, por lo tanto, eterno. Ese ser\u00eda el justo castigo para el que hab\u00eda matado a su mejor amigo y, sobre todo, a un sabio, a un maestro.<\/em><\/p>\n<p><em>Y color\u00edn colorado, este cuento ha terminado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H. Adams, el autor de esta frase, sab\u00eda bien el valor de un maestro: su sabidur\u00eda se transmite generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n. El rey de este cuento conoci\u00f3 a un gran maestro y tambi\u00e9n se dio cuenta de su inmenso valor. \u00bfLeemos el cuento? &nbsp; LAS MANZANAS GIGANTES. Cuento de la tradici\u00f3n suf\u00ed. Hace mucho, mucho [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":167,"featured_media":7190,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4,9,10,11,56,322],"tags":[323],"class_list":["post-7174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-eso-1","category-eso-1a","category-eso-1b","category-eso-1c","category-eso-1d","category-la-hora-del-cuento","tag-contes"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/167"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7174"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7191,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7174\/revisions\/7191"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7190"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agora.xtec.cat\/ies-ramonbarbat-vilaseca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}