GUANYADOR DEL PREMI MIRANDA DE LA ROCA DEL VALLÈS

GUANYADOR ALS PREMIS MIRANDA

Teníem pendent compartir amb vosaltres una notícia que ens emociona: un dels alumnes del nostre centre educatiu, en Khalid, ha estat el guanyador del primer premi de la darrera edició dels Premis Miranda organitzats per l’Ajuntament de la Roca del Vallès. Us compartim aquí la narració guanyadora, les imatges de la seva felicitat i les paraules que ens vol compartir. Esperem que us agradi tant com a nosaltres!

“Gracias por hacerme feliz por un instante. Nunca en mi vida me havia sentido tan valorado y gracias por dejarme compartir un trocito de mi vida con vosotros” Paki

La higuera

Cuando yo tenía tan solo 14 años, le pedí a mi madre que me diera dinero para ir a ver un concierto de música gnawa en la plaza de toros. Ella accedió, pues yo tenía muy buen comportamiento. Mi madre, como buena madre, me dio cinco euros para la entrada, que era a las seis y media de la tarde. La única y última imagen que me queda de mi madre es abriendo su cartera y diciéndome: “Te quiero y no tardes. A las 10 en casa”.
Fui caminando hasta la plaza de toros, directo a la ventanilla para comprar la entrada.
Le di el dinero al hombre que vendía los tickets. Me dijo que valía diez euros, pero yo solo tenía cinco. Intenté colarme al único concierto de mi vida, pero no pude. Se cerró la puerta, y yo fuera, con dinero en el bolsillo. Le pregunté a un chaval que dónde se vendía tabaco. Me dijo que lo siguiera, y así lo hice. Salimos de allí camino al puerto ycompramos tres cigarrillos. ¿Dónde vamos a fumar?, le pregunté. Me dijo que en el puerto había un tejado delante de los barcos. Yo, medio contento, le dije que fuésemos. Fumamos cada uno un cigarro y nos quedamos mareados, y luego dormidos, hasta las cinco y media de la mañana. El tiempo se me pasó tan rápido.
Jugando con ese chaval delante de los barcos acabamos dentro de uno de ellos, sin saber cómo. El chico me dijo: “Escóndete en algún camión”. Sin saber nada de nada me escondí. Al día siguiente estaba lejos,en un país donde hablaban otro idioma que no era el mío. Me encontré llorando de la impotencia por no saber hablar con la policía.
No dejaba de repetir:“Emma, emma, emma”, que en marroquí significa “Mama, mama, mama”. Dos semanas repitiendo lo mismo: “Emma, emma, emma”. Por desgracia, aquí había una ley que protegía el menor. Me llevaron a un centro.
Al cabo de un tiempo me escapé y acabé en Valencia.Otra vez me cogió la policía y me llevaron a una iglesia.Estuve casi seis meses comiendo bocadillos de albóndigas. Las monjas me maltrataban, me pegaban por no hacer caso, me castigaban. Son los seis
meses que más he llorado en toda mi vida. Me cansé del mal trato y me escapé por segunda vez. Pasé unos días en la calle y conseguí algo de dinero, y me vine a Cataluña.
Fue en el año 1999. Aprendí tantas cosas… como leer y escribir. La senyera es la bandera que me vio crecer. Ahora ya llevo 26 años en esta tierra. Cometí delitos que me llevaron por un mal camino. No fue por ser malo, sino por hacer caso a la mala compañía.
Salí con 14 años de mi casa. Ahora tengo 41. Me considero un pringado en un patio de enterados. Toda una vida sin papeles. Mi gran concierto, que nunca se acaba, es mi futuro incierto.

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